Emily Dickinson | Después de un gran dolor...




Emily Dickinson | Después de un gran dolor... (372)
[traducción: Griselda García]


Después de un gran dolor, viene un sentimiento formal 
los Nervios se sientan ceremoniosamente, como Tumbas 
el rígido Corazón pregunta si lo soportó
Ayer o hace Siglos 

Los Pies, mecánicos, recorren 
en la Tierra, en el Aire, en el Vacío 
un sendero de Madera  
que creció al descuido,
un contento de Cuarzo, como piedra 

Esta es la Hora de Plomo 
recordada, si se la sobrevive,
como los Congelados recuerdan la Nieve 
Primero  Frío  luego Estupor  luego el dejarse ir  



After great pain, a formal feeling comes – (372)
by Emily Dickinson

After great pain, a formal feeling comes – 
The Nerves sit ceremonious, like Tombs – 
The stiff Heart questions ‘was it He, that bore,’ 
And ‘Yesterday, or Centuries before’? 

The Feet, mechanical, go round – 
A Wooden way 
Of Ground, or Air, or Ought – 
Regardless grown, 
A Quartz contentment, like a stone – 

This is the Hour of Lead – 
Remembered, if outlived, 
As Freezing persons, recollect the Snow – 
First – Chill – then Stupor – then the letting go –


Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886). Poema tomado de www.poetryfoundation.org. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

William Butler Yeats | Después de un largo silencio




William Butler Yeats | Después de un largo silencio
[traducción: GG]

Hablar después de un largo silencio es correcto,
todos los otros amantes están separados o muertos,
hostil la luz de la lámpara se esconde bajo su sombra,
las cortinas cerradas sobre la noche hostil,
y nosotros cantamos, una y otra vez cantamos,
el tema supremo del arte y la música:
la decrepitud del cuerpo es sabiduría; jóvenes
nos amamos y éramos ignorantes.


After long silence
Speech after long silence; it is right,
All other lovers being estranged or dead,
Unfriendly lamplight hid under its shade,
The curtains drawn upon unfriendly night,
That we descant and yet again descant
Upon the supreme theme of Art and Song:
Bodily decrepitude is wisdom; young
We loved each other and were ignorant.




William Butler Yeats (Irlanda, 1865- Francia, 1939). Extraído de PoemHunter. Traducción: Griselda García.

N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Jimena Arnolfi | Hay leña




Jimena Arnolfi | Hay leña


Canto

Nunca el momento
puede conocer el presente.
Lamento por anticipado
todo lo que cuido y muere
sin importar el esfuerzo.
Cuando la naturaleza calma,
voy a buscar mi árbol,
el que sufre las heladas.
Entonces veo el brote tímido
y feliz, te llamo a gritos.
El árbol que creí muerto
está floreciendo.



Luciérnagas

A los costados entre los espinillos,
los bichos de luz parecen luces de navidad.
Todos tienen razones para brillar.

Yo no sé dar luz, enciendo fósforos
que el viento apaga. La noche es de todos
y me tira los ojos para adentro.

Más al fondo la violencia del pantano.
Intento recordar lo que vendrá,

pienso en los peligros.
Quiero darme entera al monte.



Mientras tanto

Me di cuenta que a veces intento
calcular la edad de los árboles
porque ellos dan la bienvenida a todo,
se levantan y extienden sus brazos
hacia lo inexplicable.


Tesoro

Ahora dejé la ciudad y vuelvo de la huerta
con olor a tomillo, albahaca, romero,
vos enlazás mis manos, las respirás,
pedís hacer tu casa en ellas.
Un hogar es algo difícil de lograr.
Un hogar es como un árbol.
Si te quitan los árboles, perdés
tranquilidad, belleza y protección.
A veces caigo como una hoja en otoño,
no sé si estoy quieta o en movimiento
pero algo está crujiendo.
Habrá que estudiar lo que dice el maestro.
Cuando más de un árbol se seca
en un mismo lugar, la naturaleza
está avisando: hay un tesoro escondido
bajo las raíces muertas.



Jimena Arnolfi (Buenos Aires, 1986), Hay leña. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.

Jorge Rivelli | barfly



Jorge Rivelli | barfly


bar bukowski en pasaje de la piedad
y bartolomé mitre
ocho y cuarto de la noche
ocupo una mesa en el centro del salón
una pizarra en la puerta dice hoy mariscos
hay mariscos
pido mariscos
como mariscos
llega el mozo con una botella de vodka
me pregunta si soy judío
le digo por el aspecto físico exterior
además a simple vista no se ve
pero tengo hecha la circuncisión
y que todo esto no me molesta
pero no soy judío
una dama se sienta en mi mesa
dice que nos conocemos
del encuentro casual en el baño
de la casa de un amigo en común
cuando festejaba el bloomsday
el problema con los baños
es que me confundo
o voy distraído
o aparece siempre una mujer
cuando estoy yo
una vez entraron 
mientras orinaba
las miré y 
doblé la boca
la lengua y
las palabras
es un boludo
dijeron
en la segunda mesa del bar
del lado de la pared
se sienta una viuda bizca
que esconde el ojo malo
en la copia de hopper
que cuelga a su lado
tiene la costumbre de describir en voz alta
todos los rincones del lugar
y las características de cada cliente
siempre sola toma bourbon y fuma puros
completan el panorama 
dos jóvenes rockeros arrimados a la barra
que toman cerveza y hablan
con escasa destreza
de música músicos poetas y fútbol
va cerrando lentamente
otro aniversario de la muerte del viejo
y como un judío errante
pago la consumición que compartí
con mi vecina de baño y
viajamos al fondo de la noche.



Jorge Rivelli (Buenos Aires, 1954), Barfly. La Carta de Oliver. Buenos Aires. 2016.

Marcelo Rizzi | La experiencia Proust



Marcelo Rizzi | La experiencia Proust


2
no es esa luz otoñal de la tarde
a la que pretendo prestar mi voz:
luz fósil y oblicua que se expande
al rebotar sobre los cenotafios;
lápiz de la única verdad que
acontecía a un niño cuando
reescribía una danza en el aire:
suprimía por un momento
con su verbo infinito el devenir
del mundo; y ya éramos para él
todos nosotros sus futuros
adverbios, su declinar subjuntivo,
los híbridos maestros en la
prestidigitación del tiempo


3
divide el corazón en dos mitades
y con un ademán de mago
las vuelve a unir – pliego del libro
para que todas las cosas tengan
sus propias verdades,
que en su envés insumiso
tenga mañana quizá
una nueva naturaleza:
salario que condiga con sagrario,
luz de alcanfores o luz de calvario,
flor de esta ceniza en primavera



Marcelo Rizzi (Rosario, 1961), La experiencia Proust. Inéditos exclusivos para este blog.

Joni Mitchell | Héjira


Foto: Norman Jean Roy




Joni Mitchell | Héjira

[Traducción: Griselda García]


Viajo en algún vehículo
me siento en algún café
desertora de las pequeñas guerras
que neurotizaron el amor

Hay confort en la melancolía
cuando no hay nada que explicar
es tan natural como el clima
en este cielo tan cambiante de hoy

En nuestra pareja posesiva
hubo mucho sin expresar
así que ahora estoy volviendo a mí
a estas cosas que reprimimos

Veo algo de mí en cada persona
justo en este momento, en el mundo
mientras la nieve se frunce como encaje
sobre la danza de una bailarina

Sabés que nunca fue fácil
renuncies o no
viajes entre los extremos
o te atengas a una línea recta

Acá hay un hombre y una mujer sentados en una roca
van a entibiarse o congelarse
escuchá... llegan partes de Benny Goodman
a través de la nieve y los pinos

Soy permeable a la fiebre del viaje
pero sabés, estoy tan contenta de estar sola
y sin embargo, de algún modo, el menor contacto de un extraño
puede hacer temblar mis huesos

Ya sé, nadie va a mostrarme todo
todos llegamos y nos vamos como desconocidos
todos, tan profundos y superficiales
entre el fórceps y la lápida

Bueno, miré los mármoles
esos tributos a lo definitivo, a la eternidad
y después me vi a mí misma acá
como una gallina picoteando la inmortalidad

En la iglesia encienden velas
y la cera rueda como lágrimas
ahí están la esperanza y la desesperación
que presencié durante treinta años

Sólo somos partículas de cambio, lo sé, lo sé
orbitando alrededor del sol
pero cómo puedo creerme eso
cuando estoy siempre unida y atada a alguien

Banderas blancas en chimeneas invernales
le piden tregua a la luna
en los espejos de un banco moderno
desde la ventana de un cuarto de hotel

Viajo en algún vehículo
me siento en algún café
una desertora de las pequeñas guerras
hasta que el amor me arrastre otra vez



Joni Mitchell | Hejira

I'm traveling in some vehicle
I'm sitting in some cafe
A defector from the petty wars
That shell shocked love away

There's comfort in melancholy
When there's no need to explain
It's just as natural as the weather
In this moody sky today

In our possessive coupling
So much could not be expressed
So now I'm returning to myself
These things that you and I suppressed

I see something of myself in everyone
Just at this moment of the world
As snow gathers like bolts of lace
Waltzing on a ballroom girl

You know it never has been easy
Whether you do or you do not resign
Whether you travel the breadth of extremities
Or stick to some straighter line

Now here's a man and a woman sitting on a rock
They're either going to thaw out or freeze
Listen...strains of Benny Goodman
Coming through' the snow and the pinewood trees

I'm porous with travel fever
But you know I'm so glad to be on my own
Still somehow the slightest touch of a stranger
Can set up trembling in my bones

I know, no one's going to show me everything
We all come and go unknown
Each so deep and superficial
Between the forceps and the stone

Well I looked at the granite markers
Those tribute to finality, to eternity
And then I looked at myself here
Chicken scratching for my immortality

In the church they light the candles
And the wax rolls down like tears
There's the hope and the hopelessness
I've witnessed thirty years

We're only particles of change I know, I know
Orbiting around the sun
But how can I have that point of view
When I'm always bound and tied to someone

White flags of winter chimneys
Waving truce against the moon
In the mirrors of a modern bank
From the window of a hotel room

I'm traveling in some vehicle
I'm sitting in some cafe
A defector from the petty wars
Until love sucks me back that way


© Sony/ATV Music Publishing LLC, Crazy Crow Music / Siquomb Music Publishing


Joni Mitchell (Canadá, 1943), del extraordinario disco Hejira. 1976. Traducción: Griselda García. 


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).


Griselda García | Hospital Carrillo







Griselda García | Hospital Carrillo


Ciudadela, largo verano de la infancia.
Armadura de mariposas: he venido a visitar a mi madre.

Mi madre es el encierro, el mutismo, la locura.

Habla durante horas. Tiene la cabeza volada.
Escucho su discurso que se extiende
como las ramas de un árbol enfermo
sarmientos de la parra que ahora es sólo
un recuerdo del largo verano de la infancia.

Me han sacado del mundo y devuelto junto a ella.

Mi madre es el trabajo, el desorden, el secreto.
Cierra la puerta, dice que la oyen, la siguen
de pronto habla en susurros, hace silencio 
y comienza a contar todo de nuevo.

A gritos pide que la escuche. Le enseño a respirar.
No dice nada pero me habla. Soy casi feliz.

Largo verano de la infancia
Alguien me amó al sol que mi madre encendió. Necesito estar en la luz, deseo que un hombre regrese. No quiero que me toque el poeta, ni el profesor, ni el ojo del poder, ni la ciencia del mundo. Quiero ser tocada por los sueños.

Largo verano de la infancia
Estoy en lo que más conocí en mi vida: estoy en mi cuerpo. La Shakti que es mi guía sube los peldaños de madera bañados por el sol; bares vacíos y pequeños, mesas reservadas para amigos, lecturas y paseos y más arriba ojos de catacumbas, tu cercana mirada y tu mano tendida para ayudarme a subir tras luminosas pestañas a flor de tierra.

Largo verano de la infancia
Siempre vivirá la sensación de que Ella puede servirse de los cielos, y de las nubes y las aves para ayudarnos a respirar. Poetas muertos que caminan en la tarde de sol hacia lecturas en sótanos despellejados: el muchacho que me mira sonríe como si yo pudiera desearlo todavía.

Se nubla y se desnubla. Me afirmo en mi carne; me afirmo en lo que creo. Voy al encuentro de Tu Cuerpo como quien entra en un templo. Voy hacia la iluminación pero no la busco. Espero que detone la serpiente, el estallido de energía- en este cuerpo, en este día, en esta playa. Nada puede impedir la visualización del ascenso de Su Luz.
           
Mi vida es un oasis en el desierto. No necesito dormir, el sol me despierta. El sol como un amigo cercano; el sol como un golpe de espuma en mi cuerpo; el sol como guía en una tempestad de luz que acuna al mar, a las velas y al cielo.

Me acostumbré a verlos llegar con las nubes para cambiar mi vida. Me acostumbré a su presencia: habladores, con poemas que quieren corregir. Me acostumbré a que hablen de sus esposas, reproductoras jóvenes que no saben retenerlos.

Largo verano de la infancia
¿Toda la energía de Tu Cuerpo quiere llenar mi cuerpo? ¿Tu hambre de inmensidad quiere comer y olvidar?

El púgil ganaba por puntos esa tarde -extraños dibujos tatuaban sus brazos- en la única morada -sin paredes ni techo- que tuvimos en el ígneo brillo del verano, y todo él era hambre de lucha y de inmensidad.

Tu Cuerpo -luz estallando desde el plexo- entra en mi alma.

¿De qué otra manera si no estando en mi cuerpo, puedo hacer espacio para que aparezca Tu Cuerpo?

¿Puedo hacer dulce violencia con el púgil de hierro y vientre almohadillado en la única morada mientras la ciudad parece dormida? Meses de leer y corregir, ¿pueden hacer dulce violencia? Humedad de tienda que vende tabaco, pipas y licores, ¿puede todavía hacer violencia?

Sin Tu Cuerpo junto al mío muere sin sangre el que no muere mártir; sin Tu Cuerpo junto al mío soy el atrás de la tienda que vende tabaco, donde el dueño habla en contra de todo, talla el brezo y desgrana relojes -lentos como hostias-. Sin Tu Cuerpo junto al mío no sé cómo pedir perdón al poeta en la punta de guadaña con rocío del ala izquierda del cementerio judío de Liniers.

Largo verano de la infancia
El borde de la ciudad es un hombre que se afeita cada mañana y, sin embargo, por la noche roza y lastima.

Largo verano de la infancia
¿Soy esa negra cocina de hierro que espera a un hombre en un sol donde nieva?

Tu Cuerpo como sangre brillante en un plato de tropa, en la única morada caliente y oscura; Tu Cuerpo como una conversación en el valle de duraznos; Tu Cuerpo con extraños dibujos muy cerca de mi aliento; Tu Cuerpo en el espejo como sombra verde y negra que asciende al galope, por la tarde, cuando la ciudad parece dormida; Tu Cuerpo que flota como un colibrí y pica como una abeja; Tu Cuerpo cayéndome como gallo de riña; Tu Cuerpo como un barranco al que no temo asomarme, y el amor de mi Madre como blandas mazorcas de locura.

Matriarcas bellas y bestiales, alégrense, estoy donde ustedes nunca soñaron estar. Cara Rosinna: cuando oteabas el cielo jamás imaginaste este destrozo en el jardín de la belleza. Los hombres te trajeron engañada: vas a vivir en un palacio de mármol. Viniste como una corderita, 22 días de navegación en el Principesa Giovannna. Los hombres engañan con palabras dulces, nosotras jugamos a creerles.

El sol como la blanca velocidad de la Shakti en mi cabeza, aspira y desgarra hacia la nuca. El sol entra en la flor de mil pétalos. Desde la raíz el viento de fuego sube por canales sutiles. Luces se expanden desde el plexo en haces sin fin.

Voy hacia Tu Cuerpo sin esperanza ni miedo. En el plexo se proyecta la película de mi vida. Estoy sola, pero no tanto. Ella está conmigo. Estar en el mundo sin ser del mundo. Nunca creí lograrlo.

Soy el lugar donde la Shakti tiende la Luz que Ella es.

Me ha sacado del mundo.

Estoy en la camisa de mariposas que es Ella adentro de mí.

Me ha sacado del mundo.

Shakti es mi Madre, viene a visitarme. Ella permanece conmigo en la única morada.

Me ha sacado del mundo, me ha devuelto a mí.

Y comienza todo de nuevo.



Griselda García (Buenos Aires, 1979). Bouquet Garní + SPAM. La Carta de Oliver. Buenos Aires. 2017.


Javier Adúriz | ¿Oís el río?




Javier Adúriz | ¿Oís el río?


¿Oís el río, Okusai? No está lejos.
Tiene el sonido ambiguo de la vida.
Son como cascotitos limpiándose
con la corriente, algo múltiple.

Prestá atención. Detrás del ruido
se ve el nacimiento rudo de las cosas,
eso íntimo, desesperado, casi, casi
enorme en su notoria nimiedad.

¿Oís, Okusai? ¿Ves? No necesito
que me pongas esa cara de tintorero
feliz. Dejate ir nomás, un poco.
¿O vinimos nada más que para esto?


Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011). Poesía completa. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2014.

Jonatán Reyes | Perdíamos la gracia y el verano




Jonatán Reyes | Perdíamos la gracia y el verano




Rumor de la bahía


Míranos allí, fermentados
entre la madrugada
                 y sus escalofríos
el alba nos humedece
con su leche casi ceniza
                     y nos sacude
con ese glamour que tienen
las cosas que se pudren


míranos allí, espectros 

y déjennos allí, errantes
mordiendo el barro
para saciar el germen
con nuestra sed constante
alimentándonos
de todo lo que duele



Año trópico


Tras bastidores vivo una infancia mugrienta
para no olvidar la fragilidad que me diseñó
entre la amnesia de los objetos desalmados
pequeños cementerios levitando en su desencanto
afuera, en la estratosfera, el ánima de la avena
el incendio del trigo, la luz rota en una cabriola
la sombra pasteurizada sobre lo inservible
el sol amalgamado en el fango
esos espejismos son rumores
remembranzas tardías florecidas
en la memoria lánguida de una tarde de verano
a unas horas de un final inevitable

entre la espuma de un océano descarriado
soy todas esas mujeres ancestrales
que me han hecho en su rugido
átomo por átomo amargura por amargura
todas mis ascendientes en su constante
canto de harina y polvo
coagulando su danza en el barro
ellas a navajazos y pellizcos
a siniestras bofetadas de brillo
con el ungüento exacto de la brisa
me han formado la piel y la silueta
con esa locura necesaria y ascendente
de la gestación

esta generación pixelada no me duele
ni el liquen raro de una nostalgia
ni el oleaje cadavérico de la ausencia
que se viene encaramando por el páramo
con su galopar denso de sortilegios
pues una gruesa estirpe de tormentas
transcurre en todas mis dualidades




Jonatán Reyes (San Juan, Puerto Rico, 1984), Perdíamos la gracia y el verano. Fedora Ediciones. 2017.

Ezra Pound | Primeros poemas




Ezra Pound | Un pacto


Hago un pacto contigo, Walt Whitman.
Te he detestado demasiado tiempo.
Vengo a ti como un niño crecido
que ha tenido un padre obstinado;
ahora soy suficientemente grande para hacerme amigo.
Fuiste tú quien cortó la nueva madera;
ahora es el momento de tallarla.
Tenemos una sola savia y una misma raíz:
que haya comercio entre nosotros.


Los temperamentos

Nueve adulterios, 12 aventuras, 64 fornicaciones y algo parecido a una violación
descansan todas las noches sobre el alma de nuestro delicado amigo Florialis,
pero sin embargo el hombre es tan tranquilo y reservado en su conducta
que pasa por ser asexuado y sin sangre en las venas.
Batístides, por el contrario, que solo habla y escribe sobre la copulación,
es padre de mellizos,
pero ha logrado la hazaña a un precio alto:
ser cuatro veces cornudo.


El ático

Ven, compadezcámos de los que están en mejor situación que nosotros.
Ven, amiga mía, y recuerda
         que los ricos tienen mayordomos pero ningún amigo,
y nosotros tenemos amigos pero ningún mayordomo.
Ven, compadezcámonos de los casados y de los solteros.

El alba entra con pies pequeños 
como una Pavlova dorada,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nunca ha sido mejor la vida
que en esta hora de clara frescura,
            la hora de despertarnos juntos.


El manto

Tú guardas tu pétalo de rosa
hasta que el tiempo de las rosas haya pasado.
¿Crees que la Muerte ha de besarte?
¿Crees que la Oscura Morada
te hallará tan buen amante
como yo? ¿Te echarán de menos las rosas nuevas?

Prefiere mi manto al manto del polvo
bajo el cual yace el último año,
porque debes desconfiar
más del tiempo que de mis ojos.



Ezra Pound (Estados Unidos, 1885 - Italia, 1972), Primeros poemas (1908-1920). Selección, traducción y edición: Rolando Costa Picazo. Universitat de Valéncia. 2014.

Roberto Piva | Paranoia

"soy una soledad desnuda amarrada a un poste".
roberto piva, paranoia (1963). foto de 1961.
@nulubonsai


Roberto Piva | Paranoia 


La Piedad

Yo rugía en los poliedros de la Justicia mi momento abatido en la extrema
palizada
los profesores hablaban de la voluntad de dominar y de la lucha por la vida
las señoras católicas son piadosas
los comunistas son piadosos
los comerciantes son piadosos
sólo yo no soy piadoso
si fuese piadoso mi sexo sería dócil y sólo se erguiría los
sábados por la noche
sería un buen hijo mis compañeros me llamarían culo-de-fierro y me
harían preguntas ¿por qué el barco flota? ¿por qué el clavo se hunde?
dejaría proliferar una úlcera y admiraría las estatuas de
fuertes dentaduras
iría a bailes donde no podría llevar a mis amigos pederastas o
barbudos
me universalizaría en el sentido común y ellos dirían que tengo
todas las virtudes
no soy piadoso          
nunca podré ser piadoso
mis ojos resuenan y se tiñen de verde
Los rascacielos de carroña descomponen los pavimentos
Los adolescentes en las escuelas bufan como perras asfixiadas
arcángeles de azufre bombardean el horizonte a través de mis sueños.


Poema Porrazo

Estoy harto de muchas cosas
no me transformaré en suburbio
no seré una válvula sonora
no seré paz
quiero la destrucción de todo lo que es frágil:
cristianos fábricas palacios
jueces patrones y operarios
una noche destruida cubre los dos sexos
mi alma zapatea hecha una loca
un tiro de máuser atraviesa el tímpano de
de los ciempiés
el universo es escupido por el culo sangriento
de un Dios-Perra
las vísceras se conmueven
preciso disipar el encanto de mi viejo
esqueleto
preciso olvidar que existo
mariposas perforan el cielo de cemento
me atrinchero en el Arco Iris
Ah volver de nuevo a la ventana
perder el mirar en los tejados como
si fuesen el Universo
el girasol de Oscar Wilde atardece sobre los techos
necesito partir un día hacia muy lejos
el mundo exterior tiene mucha prisa para mí
San Pablo y Rusia no pueden parar
¿cuando yo iba al colegio Dios se tapaba los oídos ante mí?
la Muerte me mira desde la pared por los ojos podridos
de Modigliani
me gustaría incendiar los vellos púbicos de Modigliani
mi alma loca apunta hacia la Luna
vi a los profesores y sus cálculos discretos ocupando
el mundo del espíritu
vi niñitos vomitando en los radiadores
vi lapiceros dementes huertas tapas de inodoro
abro los ojos las nubes se tornan más duras
traigo el mundo en la oreja como un pendiente inmenso
la locura es un espejo en la mañana de pájaros sin Aliento




Roberto Piva (São Paulo, 1937 – 2010), Paranoia. Traducción de Edgar Saavedra. Nulú Bonsai. Buenos Aires. 2016.

Valeria Pariso | Triza




Valeria Pariso | Triza


La desesperación consistía
en llegar a la única palabra
que no se podía tocar.

Estuvimos siglos
parados sobre el filo
tratando de escribirla.

Dijimos:
-Si nos tiramos, podemos volar o morir.

Pero no.

Al salto sobrevino el grito de un pájaro
que se hizo fuego cuando entró en el aire.

Después,
se abrió un silencio naranja 
del tamaño de un puño.

Ahora, 
nosotros,
huérfanos suicidas,
escribimos la ausencia
con una flor en la mano.


Valeria Pariso (Buenos Aires, 1970), Triza. Detodoslosmares. Capilla del Monte. Córdoba. 2017.

Juan Anselmo Leguizamón | A mis amigos no les gusta la poesía



Juan Anselmo Leguizamón | A mis amigos no les gusta la poesía


A mis amigos no les gusta la poesía
lo bien que hacen: no saben del temblor de las mañanas
ni que el mundo ya lleva muerto mil años
No derraman una sola lágrima
ante la manada en celo que cada día arrasa
con millones de gigabytes en banda ancha
Me importa un pito la poesía dijo Julián
aquella noche mientras bajábamos del taxi
No me vengas con Neruda ponémelo a Nirvana
No me versees con Spinetta ni te "te encontrare una mañana..."
Salvo esa vez cuando en la Fiesta del Reencuentro
la aparición de aquella compañera nueva
que seguía tan alegre y perturbadora como antes
que se vino espléndida de tan bien acabada
con su espíritu indemne y aún más pujante sangre
Cuando terminamos al amanecer borrachos en comunión
unidos en la oración por el amor verdadero
que diríase es sencillo, básico, austero.


Juan Anselmo Leguizamón (Santiago del Estero, 1971), ¿De quién son esos zapatos? Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2011.

Juan Pablo Bagnarol | Puedo verlo todo sin estar ahí




Juan Pablo Bagnarol | Puedo verlo todo sin estar ahí



Subir una foto

Me di cuenta que rompiste con tu novio
porque volvieron tus fotos de instagram
pensé que habías muerto
pero no
me banqué tu discursito sobre la fidelidad
quedate tranqui
nadie quería cogerte
es sólo
la histeria y el psicodrama
que nos comemos en el ciberespacio



RPM

Arranqué bicicleta fija en el gimnasio
no tengo más excusas
quiero bajar la panza

la profe es buena onda
pone la música fuerte
y al pedalear
me olvido de mis problemas

arriba de la bici
me siento seguro
ella me sostiene
le pongo carga
imagino que subo por un camino
y puedo verlo todo
sin estar ahí



Juan Pablo Bagnarol (Santa Fe, 1982). Inéditos exclusivos para este blog.