Laura López Morales | La médula



Laura López Morales | La médula


se fue el agua

no la de los charcos
no la de lavar la cara al primer despierto
tampoco la anegada en los corrales

la que mandas traer
es un agua que no está
que sabes que no está
pero igual
vas a pararte entre los baldes vacíos
como entre personas pequeñas
niños nacidos en mitad de la noche
para mirarles descreída
el hueco de los ojos


/

de esta tierra era el ángel
con el ala rota a cascotazos
cuidando los muertos de un pueblo del sur
de esta tierra era
pero lo traje aquí
donde el agua no alcanza a ser nieve
y no cuajan las formas
ni el nombre de las cosas

fue un acto de egoísmo
dejarlo mirar estos escombros
estas flores infames
proclives a la más mínima redención
al más ínfimo suspiro

pero quién podrá culparme
de querer un ángel para mi sed
el humo en que cae y se pulveriza
su manera de ser inhumada


/

soñé 
con lo bellas que seríamos
desde esa altura
en que los vuelos comerciales
rompen el aire de la tarde
y resplandecen de soledad
justo antes
de cruzar la sierra


Laura López Morales (Villa Dolores, Córdoba, 1976), La médula. Borde Perdido Editora. Córdoba. 2016.

Christian Hertel | Los restos permanentes

Foto: Juan Pablo Giusepponi




Christian Hertel | Los restos permanentes



abro el mantel
pongo dos platos
dos copas
los cubiertos

en la mesada de la cocina
termino de condimentar

antes repaso
servilletas
sacacorchos
Duke Ellington

sirvo su plato
sirvo el mío
dejo caer el vino en su copa
en la mía
doblo en forma de triángulo
una servilleta para cada uno

espero que el humo del plato
me cubra la cara
apoyo los codos sobre la mesa
y hago de cuenta
que se ha retrasado



/



un viento desigual sacude
las lonas del patio

blandos martillazos del norte
arman el compás de la mañana

en cada embate furioso
los pájaros que bajan, tímidos
por las migas del desayuno
se alejan

cierto parecido en la condición
no saber cuánto ha recorrido
esta araña
que viene decidida, vital
a terminar en mis manos


/


cuando terminó de plegar la última caña
subió a la cabina trasera de la Ford
un calentador a gas
un chaleco
frascos vacíos para guardar el maíz
la cajita amarilla de anzuelo y plomos
y una valija muy grande
que no usaba en los viajes al dique
con mi tío

entonces, fue cuando le pregunté
si mamá estaba de acuerdo
en que se fuera a mitad de semana
y a pescar



Christian Hertel (Córdoba, 1983), Los restos permanentes. Borde Perdido Editora. Córdoba. 2015.

Felicitas Casillo | El gran enero


Foto: Gabi Salomone



Felicitas Casillo | El gran enero



Mojarras


El verano transcurre lejos de las aulas.
Somos ahora pequeños indios.
Reconocemos el destello de un cardumen
bajo la piel del remanso.

Surgirá de la corriente
el filo romo de sus cuerpos.
Del canal irán a un balde.
El balde viajará hasta la casa.

La atención menguará con el paso de las horas,
y quietas contra el fondo,
como ojos rasgados los vientres pálidos,
morirán las niñeras viejas.
Se nos irán durante la siesta las mojarras.



Polillas sobre el humo


Busco en la palabra el acontecimiento.
Lo importante simplemente sucede.
Vos y yo moriremos algún día.
Nos ocurrirá la muerte
y la muerte será algo que haremos.
¿Te asusta?
La soberbia nunca te recordará eso.


Cuando todo termine,
muchas palabras revolotearán
como polillas sobre el humo.
Yo adiestro a las mías
para que al menos vuelen como pájaros.


Pero las grandes historias fueron forjadas
en los talleres donde se compartía el pan
y contra el dolor se hacía durar la risa.
Esas historias serán una escuadrilla luminosa
sobre el cielo.


Y te asusta, como todo lo maravilloso.
Yo escribo para decirte que estamos a tiempo.

Felicitas Casillo (Bahía Blanca, 1986), El gran enero. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2017.

Patti Smith | Nosotros tres




Patti Smith | Nosotros tres
[Traducción: Griselda García]


(Cada domingo, voy a bajar al bar
y dejarle la guitarra.)

Decís que me querés.
Yo quiero a otro.
Decís que soñás conmigo.
Sueño con tu hermano.
Ay, las estrellas brillan desconfiadas
para nosotros tres.

Dijiste que cuando estabas conmigo nada te pegaba.
Tomamos juntos toda la noche y de repente empezaste a llorar.
Nene, por favor, no me saques la esperanza.

Decís que me querés.
Yo quiero a otro, nene.
Decís que me deseás.
Deseo a tu hermano.
Ay, los dados ruedan tan engañosamente
para nosotros tres.

Era sólo otro sábado
y todo estaba en clave de LA.
Y prendí un cigarrillo para tu hermano
y se dio vuelta y me escuchó decir desesperada
"nene, por favor, no me saques la esperanza".

Decís que me querés.
Yo quiero a otro.
Decís que rezás por mí.
Rezo por tu hermano.
Ay, lo veo a él tal como me veo a mí misma.
Así que por favor, alejate y dejame decirte
ay, ¿no ves que el tiempo es la llave que abrirá el destino
de nosotros tres?

Cada noche en estrellas separadas, antes de irnos a dormir, rezamos sin aliento.
Nene, por favor, no me saques la esperanza.




We Three

(Every Sunday I will go down to the bar
and leave him the guitar.)

You say you want me.
I want another.
Say you dream of me.
Dream of your brother.
Oh, the stars shine so suspiciously
for we three.

You said when you were with me that nothing made you high.
We drank all night together and you began to cry so recklessly.
Baby, please, don't take my hope away from me.

You say you want me.
I want another, baby.
You say you wish for me.
Wish for your brother.
Oh, the dice roll so deceptively
for we three.

It was just another Saturday
and ev'rything was in the key of A.
And I lit a cigarette for your brother.
And he turned and heard me say so desp'rately,
"Baby, please, don't take my hope away from me."

You say you want me.
I want another.
You say you pray for me.
Pray for your brother.
Oh, the way that I see him is the way I see myself.
So please stand back now and let time tell you.
Oh, can't you see that time is the key that will unlock the destiny
of we three?

Every night on sep'rate stars, before we go to sleep, we pray so breathlessly.
Baby, please, don't take my hope away from me.


Patti Smith. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Marcelo Fagiano | La sed de Heráclito



Marcelo Fagiano | La sed de Heráclito


Pictografías


Ya no hay tiempo que perder
caminan por la cornisa como ciegos
y parados al filo del barranco
recitan fragmentos de sus sueños.

Ya no hay tiempo –piensa 
y pinta sobre las paredes de granito
la silueta de un cazador
                        al borde del abismo.



Máscara


Sucede en un instante
asalta el ánimo
como una piedra
en la cara de los huesos
se instala para siempre
ocurre de golpe
sintetiza los herrumbres y los brillos
copia las formas del enojo y la felicidad:
de pronto una mañana
en el relámpago de un espejo
ajustamos
la máscara
que usaremos
por el resto de la vida.



Del big bang al big crush


Es mentira que el universo
expande sus costillas hacia Orión
todo se reduce en los rincones del olvido
añora la inmensidad de aquellos paisajes:

me he quedado solo
como aquella vez
cuando te buscaba en el mundo.




Marcelo Fagiano (Río Cuarto, Córdoba, 1959), La sed de Heráclito. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2017.

Jorge Aulicino | Dejás que la gata pruebe sus dientes en tus nudillos



Jorge Aulicino | Dejás que la gata pruebe sus dientes en tus nudillos... 


Dejás que la gata pruebe sus dientes en tus nudillos
y eso está bien, ella te dice cuánto puede calcular
la profundidad de la mordida,
en milímetros la extensión de su garras.
Y por tu parte probás la consistencia real de una perfección.
Caravaggio quiso la luz de una dentellada en sus cuadros oscuros;
la luz en la oscuridad que se hace de golpe
era la luz sin duda de aquel raggazzo del Tevere.
Las gatas te miran perdonando tu vida de gran gato sin garras
que camina por la casa.
Sus ojos entrecerrados dicen: nacimos en equilibrio,
para nosotras la revelación no hace falta.


Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949), Mar de Chukotka. Inédito.

Carolina Zamudio | Rituales del azar



Carolina Zamudio | Rituales del azar



Cansancio

Deberíamos morir todos así, de golpe
y clava su lengua de acero recién afilado
justo en medio de la médula de mi noche.

Sostengo el cansancio entre temblores
y ella sigue —cándida y cruel—
tejiendo su día:
lo que queda de una enferma que aún respira
aunque quiera dejarse ir
que los restos de su madre sepultados años ha
deben ser cremados
que la muerte, la vida, la muerte.

Algo tenue, umbilical, nos mantiene
mientras una voz frenética hila dentro mío
quien me dio la vida debería abstenerse
de mezclar banalidad
con cuestiones tan cruciales:
la noche y el cansancio.



Inundación


Hay un par de zapatos
jugando bajo tu cama.
Parece que también hay víboras
te atan a las sábanas.
Un cortocircuito, una historia rebanada
un trago áspero
tu alma en el espejo delineando sudor.
Parece que la inundación fue por tu llanto
no cesó ni en los paros
a los que se atrevió tu corazón.
Parece que el amor abrió
de golpe la ventana
y sin haberlo pensado hizo lo suyo
el suicidio mejor.
Hay una mujer amarrada a una cama
una historia en pausa

entre alambres de púa.

Carolina Zamudio (Curuzú Cuatiá, 1973), Rituales del azar / Rituels du hasard. Francia, 2017. Traducción de Rémy Durand.

Graciela Batticuore | La noche

Foto: Gabi Salomone


Graciela Batticuore | La noche


Vino la lluvia anoche
regó los pinos

sobre el pasillo aquel
piñas mojadas y esmeraldas

no sé por qué la noche
siempre me amansa
me envuelve con almizcle
y canela blanca

la noche intensa me arrulla
y no sé más nada.


/


Qué bien suena la lluvia
esta mañana
galopa sobre la tierra extenuada

las aves no cantan

blindado parece el cielo
entre relámpagos

los perros se espantan

las mariposas
¿dónde se guardan?
¿cómo aquietan sus alas?

y si la vida es corta
¿podrán trazarla?

El tiempo transcurre sin reparar en nada.


Graciela Batticuore (Buenos Aires, 1966), La noche. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2017.

Gustavo Gottfried | Llegaba siempre tarde a los actos escolares...




Gustavo Gottfried | Llegaba siempre tarde a los actos escolares..
.


Llegaba siempre tarde a los actos escolares
no encontraba lugar en el salón
y se sentaba con las maestras.

Siempre sobresalía, y eso era
lo que a mí me avergonzaba. Sentir
vergüenza de ella me daba culpa
y la culpa me ponía nervioso.

Tardé años en entender
que yo tenía una madre trabajadora
que lavaba y planchaba y también
atendía clientes y proveedores
cocinaba y me hacía los mapas
de geografía
además de ir al banco Provincia.

En los años setenta no era
tan común como ahora.
Si pudiera hablar
con el chico que sale en las fotos...

Aunque no sé si podría escucharme:
lo único que quiere es ser uno más
y piensa que se trata de eso, sólo eso:
¿por qué no me ayuda?



El ruiseñor y la rosa


Mi madre tenía un libro
de papel de arroz y tapas de cuero
una extraña biblia
que fue parte de mi infancia.

Esos cuentos, que ella me leía
de pájaros que mueren por amor
me dejaban estrujado como un trapo.
Pero igual, apenas pude leer solo

lo volví a tomar entre las manos.
Era algo prohibido
aunque nadie dijo nada.
Hoy sospecho que ese libro

es bastante responsable
de este hombre
un poco diferente, que ahora soy.


/


¿Quién está comiendo mandarinas?
preguntaba la maestra
en algún momento de la clase.

Y pocas veces la descubría
porque mi madre era veloz
para esconder la evidencia

pero no tanto para aceptar
que el olor suntuoso de la fruta
siempre iba a delatarla.



Gustavo Gottfried (Buenos Aires, 1969), La austeridad es la divisa de mi familia. Mágicas Naranjas ediciones. Buenos Aires. 2017.

Front 242 | Golpe maestro



Front 242 | Golpe maestro
[traducción: GG]

Vos me conocés y yo seguro te conozco a vos
y a todos

Parecés tan... tierno


Dame más de esas pequeñas bestias cálidas
que aprecio tanto

Maestro, estoy tan contento de sentir tu presencia
pero no parecés compartir mi impaciencia
confío en que rompas el silencio
no puedo entender tu reticencia

Maestro, me siento tan cálido y estoy tan feliz, oh, maestro

Dame más de esas pequeñas bestias cálidas
que aprecio tanto

Parecés tan...

Podría derretir la pared helada que levantaste entre nosotros
y ahora que estoy del otro lado, parecés bastante sorprendido
viscosos anillos restrictivos alrededor de tu cuerpo cálido
teniéndote atado, teniéndote atado... me siento tan feliz

Parecés tan tierno
como esas pequeñas bestias cálidas
que aprecio tanto



Front 242 | Master hit

You know me and I sure know you
Everyone of you

You seem so... Tender

Give me some more of the warm little beasts
I'm so fond of
Master, I'm so glad to feel your presence
But you don't seem to share my impatience

I relied upon you to break the silence
I cannot understand your reluctance

Master, I feel so warm and I'm so happy, oh master

Give me some more of the warm little beasts
I'm so fond of

You seem so
I could melt the frozen wall you raised between us
And now I'm on the other side, you seem rather surprised
Constricting viscous rings around your warm body
Holding you tied, holding you tied... and I feel so happy

You seem so tender
As the warm little beasts
I'm so fond of



Front 242: Daniel Bressanutti, Jean-Luc De Meyer, Patrick Codenys, Richard 23. "Official version". Brussels. Belgium. 1987. Traducido por Griselda García.

N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Santiago Espel | Busco trabajo en el faro más solitario del mundo



Santiago Espel | Busco trabajo en el faro más solitario del mundo


Si saben de algo
por favor comunicarse
urgentemente con la mensajería.
Sobrada experiencia en soledades
y adaptación plena a los climas más cruentos.
Disponibilidad horaria ilimitada.
Necesidades higiénicas esporádicas.
Dos idiomas y excelencia en el silencio.
Avistaje y clasificación de utopías.
Rescate de náufragos y soñadores compulsivos.
Se ruega confidencialidad absoluta.


Genealogía del arrepentido

Besar el cielo
o besar el suelo.
El acto impúdico 
del genuflexo.


Esperma de ballena

Ahab lideró una épica
con la escritura de sus arpones.
Lejos de igualar esa mitología
la industria de la cosmética
se ocupa de la belleza
de atildadas señoras
que jamás leerán Moby Dick.




Santiago Espel (Buenos Aires, 1960). Poemas publicados en Ñ. 20-5-2017.

Wisława Szymborska | La mujer de Lot



Wisława Szymborska | La mujer de Lot


Dicen que miré hacia atrás por curiosidad.
Pero, además de la curiosidad, pude tener otros motivos.
Miré hacia atrás apenada por mi escudilla de plata.
Por descuido, al atarme una sandalia.
Para dejar de ver la nuca justiciera
de mi esposo, Lot.
Por la súbita convicción de que si caía muerta
él ni siquiera se detendría.
Por desobediencia propia de mansos.
Aguzando el oído a las señales de la persecución.
Intrigada por el silencio, con la esperanza de que Dios hubiera cambiado de idea.

Nuestras dos hijas desaparecían ya tras la colina.
Sentí en mí la vejez. Y la distancia.
La futilidad de una vida errante. La somnolencia.
Miré hacia atrás al dejar mi fardo en el suelo.
Miré hacia atrás por temor a dar un paso en falso.
En el sendero surgieron serpientes,
arañas, ratones de campo y crías de buitre.
No eran buenos ni malos, simplemente cuanto vivía
reptaba y saltaba presa del pánico gregario.
Miré hacia atrás por desamparo.
Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
Por deseo de gritar, de volver.
O después de que se desencadenara el viento,
me alborotara el pelo y me levantara las faldas del vestido.
Tuve la sensación de ser observada desde las murallas de Sodoma
y de ser blanco de burlas y de sonoras carcajadas.
Miré hacia atrás por cólera.
Para regodearme en su destrucción.
Miré hacia atrás por la suma de motivos arriba mencionados.
Miré hacia atrás sin querer.
Un pedrusco se volvió gruñendo debajo de mi pie.
Un abismo me cortó de repente el camino.
Al borde del vacío, un hámster se levantaba sobre sus patas traseras.
Y fue entonces cuando ambos miramos hacia atrás.

No, no. Yo seguí corriendo,
me arrastré y emprendí el vuelo
hasta que del cielo cayeron las tinieblas,
la grava hirviente y los pájaros muertos.
Di vueltas y más vueltas sobre mí misma, sin aliento.
Hubiera pensado, quien verme hubiere podido, que bailaba.
No es imposible que tuviera los ojos abiertos.
Quizá cayera de cara a la ciudad.


Wisława Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Traducción: Jerzy Sławomirski y Ana María Moix

Allen Ginsberg | Por favor maestro



Allen Ginsberg | Por favor maestro
[traducción: Griselda García]


Por favor maestro puedo tocar su mejilla
por favor maestro puedo arrodillarme a sus pies
por favor maestro puedo aflojar sus calzoncillos azules
por favor maestro puedo contemplar su vientre de vello dorado
por favor maestro puedo observar sus muslos desnudos
por favor maestro puedo sacarme la ropa bajo su silla
por favor maestro puedo besar sus tobillos y su alma
por favor maestro puedo poner mis labios en su musculoso muslo sin vello
por favor maestro puedo dejar mi oreja apretada sobre su estómago
por favor maestro puedo envolver con mis brazos su culo blanco
por favor maestro puedo lamer su entrepierna rizada de suave pelaje rubio
por favor maestro puedo tocar con mi lengua su culo rosado
por favor maestro puedo pasar mi cara por sus huevos
por favor maestro ordéneme que me tire al piso
por favor maestro dígame que lama su verga gruesa
por favor maestro ponga sus manos ásperas en mi cráneo calvo y peludo
por favor maestro apriete mi boca contra el corazón de su pija
por favor maestro apriete mi boca contra su vientre, lléveme lentamente con fuerza
hasta que su dureza muda llene mi garganta hasta el fondo
hasta que trague y saboree la delicada carne caliente del cañón de su pija venosa Por favor
Maestro aparte mis hombros y míreme a los ojos y hágame inclinar sobre la mesa
por favor maestro agarre mis muslos y levante mi culo hasta su cintura
por favor maestro la caricia áspera de su mano en mi cuello su palma en mi trasero
por favor maestro levánteme, mi pie sobre sillas, hasta que mi agujero sienta el aliento de su escupida y la caricia de su pulgar
por favor maestro hágame decir Por favor Maestro Cójame ahora Por favor
Maestro engrase mis bolas y mi boca peluda con dulces vaselinas
por favor maestro acaricie su verga con cremas blancas
por favor maestro toque con la cabeza de su pija mi propio agujero arrugado
por favor maestro empújelo suavemente, sus codos enlazados en mi pecho
sus brazos bajando por mi vientre, mi pene que toca con sus dedos
por favor maestro métamela un poquito, un poquito, un poquito
y por favor maestro hunda su cosa enorme en mi trasero; por favor maestro hágame mover el culo para que coma el tronco de su pija
hasta que mis nalgas abracen sus muslos, mi espalda arqueada,
hasta que quede solo aguantándome, su espada clavada latiendo en mí
por favor maestro sáquela y métala lentamente hasta el fondo
por favor maestro arremeta de nuevo y retire la punta
por favor por favor maestro cójame otra vez con su ser, por favor cójame maestro Por favor
maestro empuje hasta que me duela la suavidad la
Suavidad por favor maestro, hágale el amor a mi culo, dé cuerpo al centro y cójame para siempre como a una chica,
agárreme con ternura por favor maestro me llevo hacia usted,
y meta en mi vientre el mismo dulce crucifijo caliente
que manoseó en soledad en Denver o Brooklyn o clavó en alguna virgen en estacionamientos de París
por favor maestro lléveme en su vehículo, cuerpo de gotas de amor, sudor de polvo
cuerpo de ternura, cójame a lo perro más rápido
por favor maestro hágame gemir sobre la mesa
gemir Oh por favor maestro cójame así
a su ritmo de excitada zambullida y retirada, rebote y presión
hasta que afloje mi culo como un perro sobre la mesa aullando con terror y deleite de ser amado
por favor maestro llámeme perro, bestia anal, culo mojado; y cójame con más violencia, mis ojos ocultos tras sus palmas alrededor de mi cráneo,
y húndase en un duro azote brutal por el suave goteo de pez,
y palpite cinco segundos hasta chorrear el calor de su semen
una y otra vez, dejándomelo adentro mientras grito su nombre, lo amo
por favor Maestro.



Please master



Please master can I touch your cheeck
please master can I kneel at your feet
please master can I loosen your blue pants
please master can I gaze at your golden haired belly
please master can I have your thighs bare to my eyes
please master can I take off my clothes below your chair
please master can I can I kiss your ankles and soul
please master can I touch lips to your hard muscle hairless thigh
please master can I lay my ear pressed to your stomach
please master can I wrap my arms around your white ass
please master can I lick your groin gurled with blond soft fur
please master can I touch my tongue to your rosy asshole
please master may I pass my face to your balls,
please master order me down on the floor,
please master tell me to lick your thick shaft
please master put your rough hands on my bald hairy skull
please master press my mouth to your prick-heart
please master press my face into your belly, pull me slowly strong thumbed
till your dumb hardness fills my throat to the base
till I swallow and taste your delicate flesh-hot prick barrel veined Please
Mater push my shoulders away and stare in my eyes, & make me bend over the table
please master grab my thighs and lift my ass to your waist
please master your hand's rough stroke on my neck your palm down to my backside
please master push me, my feet on chairs, till my hole feels the breath of your spit and your thumb stroke
please master make my say Please Master Fuck me now Please
Master grease my balls and hairmouth with sweet vaselines
please master stroke your shaft with white creams
please master touch your cock head to my wrinkled self-hole
please master push it in gently, your elbows enwrapped round my breast
your arms passing down to my belly, my penis you touch w/ your fingers
please master shove it in me a little, a little, a little,
please master sink your droor thing down my behind
& please master make me wiggle my rear to eat up the prick trunk
till my asshalfs cuddle your thighs, my back bent over,
till I'm alone sticking out, your sword stuck throbbing in me
please master pull out and slowly roll onto the bottom
please master lunge it again, and withdraw the tip
please please master fuck me again with your self, please fuck me Please
Master drive down till it hurts me the softness the
Softness please master make love to my ass, give body to center, & fuck me for good like a girl,
tenderly clasp me please master I take me to thee,
& drive in my belly your selfsame sweet heat-rood
you fingered in solitude Denver or Brooklyn or fucked in a maiden in Paris carlots
please master drive me thy vehicle, body of love drops, sweat fuck
body of tenderness, Give me your dogh fuck faster
please master make me go moan on the table
Go moan O please master do fuck me like that
in your rhythm thrill-plunge & pull-back-bounce & push down
till I loosen my asshole a dog on the table yelping with terror delight to be loved
Please master call me a dog, an ass beast, a wet asshole,
& fuck me more violent, my eyes hid with your palms round my skull
& plunge down in a brutal hard lash thru soft drip-fish
& throb thru five seconds to spurt out your semen heat
over & over, bamming it in while I cry out your name I do love you
please Master.


May 1968



Allen Ginsberg (Newark, 1926-Nueva York, 1997). Escúchelo aquí en la voz de su autor.




N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Patricio E. Torne | Perros y más perros



Patricio E. Torne | Perros y más perros


Las cosas en su lugar


Todos tuvimos entrega,
ninguna muerte fue un obstáculo. 
Cada quien fue arrasado
como la circunstancia quiso
hasta pagar las consecuencias.
En mi caso fue dolor,
bruto dolor,
así de simple.

Pero los otros están muertos.

Duele todavía,
es cierto, 
duele todavía,
pero las víctimas son los otros.



*

No tengo claridad.
Lo mío es subjetividad
de perro.

No hay jauría 
que me plazca.
No hay cómo volverme
doméstico.
Siempre espulgándome solo.
Paradito en la llanura
viendo si viene otro perro.

Ya no tengo claridad.
Pero si es por este hueso,
no es el amo que yo quiero.


Patricio E. Torne (Helvecia, Santa Fe, 1956), Perros y más perros. Editorial deacá. Buenos Aires. 2015.

Walt Whitman | ¡Oh, Capitán!, ¡mi Capitán!




Walt Whitman | ¡Oh, Capitán!, ¡mi Capitán!
[traducción: Griselda García]




¡Oh, Capitán!, ¡mi Capitán! Nuestro terrible viaje ha concluido,
el barco ha soportado cada escollo, ganamos el anhelado premio,
el puerto está cerca, oigo las campanas, la gente se regocija,
mientras los ojos siguen la firme quilla del el navío sombrío y osado;
mas, ¡oh, corazón, corazón, corazón!
oh, las sangrantes gotas rojas,
donde sobre cubierta mi Capitán yace,
caído, frío y muerto.

¡Oh, Capitán!, ¡mi Capitán! Levántate y oye las campanas;
levántate —por ti han izado la bandera— por ti el clarín vibra,
para ti ramos y coronas con cintas — para ti las costas colmadas,
por ti clama el gentío oscilante, sus ansiosos rostros que se vuelven;
¡ven, Capitán! ¡querido padre!
¡este brazo bajo tu cabeza!
es un sueño que, sobre la cubierta,
has caído, frío y muerto.

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos,
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
el barco está anclado sano y salvo, su travesía acabada y concluido,
de un viaje terrible el barco victorioso regresa con su objetivo ganado;
¡regocíjense, oh, costas, y doblen, oh, campanas!
mas yo, con triste andar,
recorro la cubierta en la que mi Capitán yace,
caído, frío y muerto.




O CAPTAIN! MY CAPTAIN!

O CAPTAIN! my Captain! our fearful trip is done,
The ship has weather'd every rack, the prize we sought is won,
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring;
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up—for you the flag is flung—for you the bugle trills,
For you bouquets and ribbon'd wreaths—for you the shores
a-crowding,
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head!
It is some dream that on the deck,
You've fallen cold and dead.

My Captain does not answer, his lips are pale and still,
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will,
The ship is anchor'd safe and sound, its voyage closed and done,
From fearful trip the victor ship comes in with object won;
Exult O shores, and ring O bells!
But I with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.


Walt Whitman (West Hills, 1819 - Camden, 1892), Leaves of grass. 1900. whitmanarchive.org
Traducción: Griselda García


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente. Si copia y pega en otro sitio, vuelva en un tiempo para tener la versión actualizada.

Reseña por Carlos Schilling



Habitar el instante, la voz irresistible de Griselda García

por Carlos Schilling


En su nuevo libro Ahora, reúne poemas en los que se impone su visión irónica y sapiencial del sexo, la literatura y el amor.


Hay algo irresistible en la poesía de Griselda García que no tiene tanto que ver con su manera de trabajar las palabras ni con su visión de mundo, sino que parece provenir del tono de su voz. Escriba lo que escriba, uno quiere seguir escuchándola, porque hay algo irónicamente sapiencial en ella. Un tono que se percibe tanto en sus poemas confesionales como en los ficcionales (diferencia que nunca es tajante, pero que resulta perceptible cuando habla a través de la boca de un pintor o de un viejo en un geriátrico, por ejemplo).

¿Cómo definir ese tono? Algo así como la voz de la experiencia aunque despojada de la carga peyorativa que tiene esa expresión aplicada a una persona real. Puede ser escéptica, puede ser ácida, puede ser sentimental, incluso, pero nunca resulta una voz pedante. Se materializa en versos de una contundencia aforística, como "Los lugares comunes suelen ser/ los que contienen más verdad/ caímos en todos".

Tanto en los poemas líricos como en los narrativos de Ahora, García compone escenas vívidas en las que consigue retratar a uno o dos personajes y describir una situación completa en pocos trazos. Los mejores ejemplos son "Su ley" o el inolvidable "Nene, ¿no te basta con tu novia?", donde describe el intento de seducción de un joven estudiante: "Me aplaudís cuando termino de leer/ decís que te gusto, que escribo bien/ me presentás a tu novia, estudia Letras./ Cuando ella se va me decís un piropo./ No sé si cambiaron los códigos/ o te tomaste una licencia poética".

La urgencia que se condensa en el título del libro, su presente imperativo, se traduce menos en un carpe diem (vive la vida, diríamos hoy, más cerca de Ricky Martín que de Horacio) que en un "habitar el instante", colmarlo de atención. Dicho con sus propias palabras: "Despertá, el tiempo no espera a nadie".



Daniel Matul | Solentiname




Daniel Matul | Solentiname


El cuajipal

Me habita un extraño animal. No ladra, sólo se pierde en la noche. Juega con mi ropa y nada cerca de las orillas. No lee, no escribe, ni dice frases importantes. Nadie lo mira, pero lo intuyo. Me come las vísceras y los rencores. Nunca me trajo la luna, sino estas palabras, esta isla, este oficio de caminar descalzo sobre el oscuro lago de Cocibolca. Me habita un extraño animal.


La garza

Nada sustituye al vuelo de la garza. Nada sustituye tampoco al miau del gato que ahora camina entre la casa. Cada gota de lluvia cae por sí misma sin pretender sustituir a las demás. La larga transparencia del lago no sustituye a la espuma cuando tropieza con la tierra. Somos el milagro reunido de tu presencia, tu mano, tu pie, tus heridas o tu rostro. Somos la leve oscuridad de la noche, la luz de una hoja y por tanto irreemplazables, aunque a veces el mercado insista en que todo lo que crece en el lago se sustituye por precio o calidad del servicio.



Daniel Matul (Quezaltenango, Guatemala), Solentiname. Editorial Costa Rica. San José. 2017.

Irene Gruss | Mientras tanto

Foto: Tony Valdéz



Irene Gruss | Mientras tanto


Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.


Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), La mitad de la verdad. Bajo la luna. Buenos Aires. 2008.

Marina Serrano | Psiquis anatómica




Marina Serrano | Psiquis anatómica


Psoriasis



Al acto de hablar sobre sí mismo lo llamaba:
contar sus miserias. Al roce afectivo, incomodidad.
Sus apetitos eran aplacados más allá del placer sensorial,
incluso el sexo se volvía una operación
tras la cual abandonaba instantáneamente la cama
en busca de agua, al tiempo que, bermejo desnudo,
repetía la frase: esto no puede ser sano.
Lo posterior era una humillación sin golpes ni amenazas
que yo justifiqué por su carácter, repeler
una caricia, un abrazo, como quien escapa al reptil,
tolerar el resto de mi cuerpo sobre la cama.
Quizá su odio, su amor, mutaron en coraza, o en una sábana
de escamas, donde la roña se abría paso hasta lo más íntimo,
volviéndolo insensible, y en la carne, muerto,
quizá era el ser de las tempranas caricias torpes y yo
su descarga biológica y el costo social
de su masculinidad.

--------------
Psoriasis: del griego ψώρα, /

Desde aquella transparencia primitiva,
el entramado visceral, se ocultó,
creando la intimidad
lo opaco el enigma, y la protección,
que sólo al trasluz
de una fuente primordial, deja en evidencia
los ríos rosados que inflaman.
Conservarse reptil
es una forma de evitar
la permeabilidad a la luz, al calor del sol.


/ 'picor', 'sarna'. Que se relaciona con la raíz indoeuropea bhes, 'frotar finamente o pulverizar', más -ia, 'acción, cualidad', más -sis, 'acción'. En medicina, enfermedad de la piel que causa descamación e inflamación (dolor, hinchazón, calentamiento y coloración), inflamatoria, crónica y autoinmune.



Madre


Hilos cruzados en ángulo recto por un telar industrial
y colores ordenados. No puedo hacerte feliz.
Quiero correr y separar mis piernas en la avena,
arrojarme del techo, ser vuelo a ras sobre las alambradas.
Toda tu noche, costura mañosa con lo poco que había,
mis polleras, y tus ganas crudas de mostrarme
sólidas ante el darse cuenta.
Eras joven, y yo tu proyecto. Lo supe
mientras te hablaba, nunca conocí la inocencia.
Nací vieja y nací otra.
Detenida, en aquellos días de fiesta, me veo por las mañanas,
bajo el peine que humedecías en un vaso,
mi cola de caballo en tu mano izquierda.
Las horas que dedicabas a estudiar conmigo,
y lo siento, lo siento tanto,
y duele más porque lo sabías, como yo lo sabía,
no era posible la felicidad soñada.

Ese día, mientras el espejo del baño
se ocupó en reflejar tu necesidad
de ver
esa hermosa ropa recién cosida y su larga noche
sobre mi piel de nena,
te resignaste:
nunca llenaría la materia de tus proyectos, no resulté
una hija como las demás, como la que imaginaste.
La visión de mi esfuerzo te obligaba,
─literalmente, por medio de esa ligazón eterna, te obligaba─
a soltarme y dejar
que sea lo que Dios, o lo que yo, quiera.


------------------

Madre: del latín mater, / 

Preexistía por convención y palabra, el hombre 
Adán, sin nada parecido a la potencia 
del varón, a la búsqueda de la luz 
y la carne. 
Y ella entró 
por su costado. El temprano nadador 
envenenado de oxígeno, que vivía en arenas y lodos, 
en grietas de rocas, charcos y estanques 
y por centuplicación tangible de una fuente universal, 
se hizo otro. 
Y la materia disgregó sus piernas, por inútiles. Y murió con aquel. 
Y aquel con ella. 
El condrioma, como el texto vivo de una biblia, es 
la interminable lista 
de vientres santos que nos hace uno 
con el momento de la creación. 


/ -tris, mātre(m), 'madre'. Forma del lexema en español: madre, matriz. Otro lexema griego que tiene la misma raíz: mētr(ā), μήτρα, en griego, 'matriz'. La raíz indoeuropea - 'madre', tiene una raíz imitativa de la voz infantil que se encuentra en casi todas las lenguas, muchas veces en forma reduplicada. Sánscrito , persa mām, armenio mam, albanez mëmë, irlandés, galés, córnico y bretón, mam, alto alemán antiguo mamme, letón māma, hetita Mamma (diosa). La raíz indoeuropea - también significa 'bueno' (y derivados que significan 'en momento propicio').  



Marina Serrano (Quequén, 1972), Psiquis anatómica. Ediciones En Danza. Buenos Aires. 2016.

Paul Celan | Fuga de la muerte




Paul Celan | Fuga de la muerte



Leche negra del alba la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez

En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba
llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena toquen ahora música de baile

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
Tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una fosa en los aires allí
no hay estrechez

Grita caven más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros
canten y toquen
echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hinquen más hondo las palas los unos y los otros vuelvan a tocar música de baile

Leche negra del alba que bebemos de noche
te bebemos al mediodía y a la mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello
de ceniza Sulamita él juega con serpientes

Grita toquen más dulcemente a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita toquen más sombríamente los violines luego subirán como humo en el aire
luego tendrán una fosa en las nubes allí no hay estrechez

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
acosa con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania

tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamita.


Paul Celan (Czernowitz, 1920- París, 1970). Todesfuge. Traducción: Jesús Munárriz. Clic aquí para escucharlo leído en la voz de su autor.

Marina Tsvetáyeva | Intento de celos



Marina Tsvetáyeva | Intento de celos


¿Cómo es tu vida con otra?
¿Es más simple? Un golpe de remos 
y una larga costa  
y el recuerdo de mí

es pronto una isla a la deriva
(no en el océano  ¡en el cielo!)
las almas  serán hermanas 
hermanas, no amantes.

¿Cómo es tu vida con una mujer
normal, sin un dios adentro?
Reemplazada la reina 

¿cómo respiras ahora?
¿Te despiertas con miedo?
¿Qué haces, pobre hombre?

"Histeria e interrupciones 
¡basta! ¡Alquilaré mi propia casa!"
¿Cómo es tu vida con esa otra,
tú, mi bien?

¿El desayuno es delicioso?
(si te enfermas, ¡no me culpes a mí!)
¿Cómo es vivir con una postal,
tú, que pisaste el Sinaí?

¿Cómo es tu vida con una turista
de la Tierra? ¿Su costilla (¿la amas?)
es de tu agrado?

¿Cómo va la vida? ¿Toses?
¿Tarareas para ahogar a los ratones de tu mente?

¿Cómo vives con bienes baratos: el mercado está en alza?
¿Cómo es besar polvo de yeso?

¿Estás aburrido de su nuevo cuerpo?
¿Cómo te está yendo con una mujer terrenal, 
sin sexto sentido?

¿Estás feliz?
¿No? En un pozo superficial  ¿cómo está tu vida,
mi amor? ¿Tan dura como la mía
con otro hombre?

1924


“An Attempt at Jealousy” 
by Marina Ivánovna Tsvetáyeva

How is your life with that other one?
Simpler, is it? A stroke of the oars
and a long coastline—
and the memory of me

is soon a drifting island
(not in the ocean—in the sky!)
Souls—you will be sisters—
sisters, not lovers.

How is your life with an ordinary
woman? without the god inside her?
The queen supplanted—

How do you breathe now?
Flinch, waking up?
What do you do, poor man?

“Hysterics and interruptions—
enough! I’ll rent my own house!”
How is your life with that other,
you, my own.

Is the breakfast delicious?
(If you get sick, don’t blame me!)
How is it, living with a postcard?
You who stood on Sinai.

How’s your life with a tourist
on Earth? Her rib (do you love her?)
is it to your liking?

How’s life? Do you cough?
Do you hum to drown out the mice in your mind?

How do you live with cheap goods: is the market rising?
How’s kissing plaster-dust?

Are you bored with her new body?
How’s it going, with an earthly woman, 
with no sixth sense?

Are you happy?
No? In a shallow pit—how is your life,
my beloved? Hard as mine
with another man?

1924

English version from the Russian by Ilya Kaminsky and Jean Valentine. www.poetryfoundation.org



Marina Ivánovna Tsvetáyeva (Moscú, 1892- Yelábuga, 1941). Traducción del inglés: Griselda García.


N.B.: Esta versión puede cambiar de un momento a otro. Vuelva a menudo y observe su progreso.